Somos responsables (no podemos mirar hacia otro lado)

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A los adultos, el tiempo se nos pasa muy rápido, vivimos con prisas, para todo. Y las madres y padres queremos lo mejor para nuestros hijos. Deseamos que sufran lo menos posible, que sean siempre felices, que no les falte nada, que no estén tristes, y a la vez, queremos que respeten, que sepan compartir, que sepan aguantar sin llorar cuando les decimos que “no” a algo, que coman todo lo que les ponemos en el plato, que ordenen su cuarto y sus juguetes, que no molesten,… ¿Verdad?

Y nosotras, las personas adultas, responsables de educarles y de nuestros actos, les exponemos a unas cosas u otras.

Desear lo mejor para nuestras hijas/hijos es lo más lógico que hay en el mundo. Desear que no sufran es lógico, pero imposible.

Cuando tratamos de ocultarles y quitarles los pequeños “sufrimientos” rápidamente, les hacemos estamos “des-ayudando” (permitidme la invención de esta palabra para tratar de referirme a lo contrario de ayudar).

Desear y tratar que sean siempre felices y actuar para ello, es des-ayudarles

Darles todo, porque no queremos que les falte de nada (mucho más allá de las necesidades básicas) es des-ayudarles. 

No aguantarles la tristeza, o el enfado o la expresión de aquellas emociones conside radas como “negativas” (injustamente por cierto) es des-ayudarles.

Que respeten, que compartan, que aguanten sin llorar cuando les llevamos la contraria, que se coman todo lo que le ponemos en el plato, que ordenen, que no molesten, que no contesten,… es tremendamente difícil. Lo primero, porque son niñas/os y NO SABEN. Lo segundo, porque si les estamos des-ayudandoNO les estamos guiando a que lo aprendan. Y, lo tercero, porque todo LLEVA SU TIEMPO (la PACIENCIA), y hay que dárselo y ser responsables y actuar para ayudarles, no para des-ayudarles.

Con esto, me refiero a que todas las decisiones que tomamos las personas adultas en lo que respecta a la educación de nuestras hijas/os tiene unas consecuencias y efectos. Y según les respondamos nosotros, van a responder ellas/os. No hay otra.

Ellos aprenden a responder según reaccionemos nosotros. Si les exponemos, (aceptando que somos “humanos”) a nuestra COHERENCIA en formas de actuar con ellos, a nuestra PACIENCIA, a la FIRMEZA de los principios educativos que les queremos transmitir y al AMOR incondicional,… les estamos exponiendo a una base sólida que les ayudará a desarrollarse con unos hábitos adecuados para desenvolverse en las situaciones de la vida.

Les exponemos a muchas cosas directamente y también indirectamente… Sí, nosotros, con la forma en la que se habla en la pareja, con la exigencia o no de cada uno, con cómo nos respondemos a nosotros mismos cuando algo nos sale mal, ante el fracaso,… en la alegría, hacia el que dirán los demás;… TODO, cuando hay hijas/os TODO lo que hacemos/pensamos/decimos CUENTA. Son exposiciones que las niñas/os recogen como buenas esponjas que son. Absorben todo porque lo quieren aprender todo.

No debemos olvidarlo. Como tampoco podemos hacer caso omiso a la RESPONSABILIDAD SOCIAL que también existe en cuanto a la educación de las niñas y niños. El primer pilar es la familia, pero el resto de la sociedad no puede esquivar esa responsabilidad: centros escolares, profesores, compañeros, medios de comunicación, publicidad, grandes marcas, personas influyentes, famosos, artistas,… Todos tenemos un papel importante.

Me da por pensar, en los anuncios publicitarios... ¿qué transmiten? ¿qué valores importantes transmiten? ¿dónde ponen el foco? O las tiendas de ropa, ¿si llevas o no algo eres mejor/peor? ¿La talla 34, en serio? O en los políticos, ¿insultos, desprecios, corrupción, mentiras,…? O en las canciones más famosas de estos tiempos, donde el machismo se esconde, solo importa el cuerpo, el alcohol y tener sexo,… O en los famosos y en su necesidad profesional de ser el centro por muchas más cosas que su trabajo,… O en la programación de TV actual, entre grandes hermanos, dibujos donde hay insultos, la hipersexualización de las niñas, sobre todo, desde bien pequeñas,…

Nos estamos equivocando. Y tenemos que ser conscientes. Porque somos RESPONSABLES.

Y… ¿qué podemos hacer para hacer frente a todo esto?

Lo que nosotras como madres y padres (o profesores, tías, abuelas,…) podamos hacer, hacerlo. Sin esperar ni un día más. Podemos cambiar, podemos mejorar nuestra forma de educar. Es ahora el momento. Y así, minimizar -lo más posible- todo aquello que está fuera y que no podemos cambiar.

¡GRACIAS por leer!

#CambiaElChip

Reyes Armada Arnau
Psicopedagoga Consultora.
Especialista en TDAs por el Grupo ALBOR-COHS
www.psicopedagogiapardillo.es

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Author: Admin

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