Inatención e Hiperactividad. No son lo mismo.

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students-working-together-8472026Bastantes ilusiones teníamos puestas, los profesionales que trabajamos en el ámbito educativo,  en el DSM-5. Parecía que todo apuntaba, por fin, a que las personas y profesionales que tienen la capacidad de redactarlo, iban a discriminar totalmente el Déficit de Atención con Hiperactividad (DAH) del Déficit de Atención sin Hiperactividad (DAsH), creando una categoría nueva llamada INATENCIÓN o “DESATENCIÓN” (bastante menos adecuado…).

Pero esas ilusiones se truncaron… cuando la realidad nos “golpeó” otra vez en la cara. Finalmente los profesionales:

Se alejaron de la posibilidad de diferenciar claramente, como dos condiciones diferentes, al hiperactivo del inatento.

Aumentan la edad. Los criterios deben estar presentes antes de los 12 años (antes el límite lo fijaban en 7 años).  Siendo serios, los síntomas para poder confirmar la condición de Déficit de Atención con o sin Hiperactividad han de estar presentes desde mucho antes, prácticamente desde la primera infancia… Si aparecen a los 12 de repente… estamos hablando de otra cosa que no sería Déficit de Atención, no?

Añaden a la clasificación para diagnosticar el Déficit de Atención, el subtipo Inatento Restrictivo (que en su definición es prácticamente igual que el subtipo “predominio inatento”. Solamente les separa un indicador).

Osea que, básicamente, el manual que muchos profesionales utilizan sigue siendo igual de difuso, lioso, poco rotundo y nada clarificador hacia la discriminación de los déficit de atención, quedando todos bajo el mismo nombre genérico y poco diferenciados.

Se adjuntan dos documentos por si les pueden resultar de interés:

– Revisión de la UNED sobre las modificaciones fundamentales del DSM-5 (Pág. 7) [Descargar]

– Descripción del APA con las conclusiones del DSM-5 para el Déficit de Atención con Hiperactividad. (Inglés) [Descargar]

Con todo esto, parece que los manuales médicos… y la realidad en la Intervención Psicoeducativa van por caminos diferentes… y concluimos en prácticas bastante diferenciadas…

Y, ¿cómo es la realidad en la Intervención Psicoeducativa directa (en el día a día con los escolares)?

La realidad es que Hiperactividad e Inatención son dos condiciones diferenciadas claramente. Un niño no puede ser Hiperactivo (DAH) e Inatento (DAsH) a la vez. Las características que presentan los escolares son muy diferenciadas y por tanto, no pueden ser tratadas de la misma manera (me refiero concretamente al mismo medicamento)

Y, ¿Qué diferencias hay?

Voy a intentar comparar en la siguiente tabla ambas condiciones de la manera más clara que me sea posible:

DAHDAsH
Presentan movimientos excesivos, aún cuando están sentados.No presentan movimientos excesivos.
Muestran rapidez tanto en sus movimientos como en sus acciones (rapidez motriz e instrumental)Predomina la lentitud en sus movimientos y acciones (lentitud motriz e instrumental)
Procesamiento de la información rápido (contestan aparentemente sin pensar). Procesamiento lento de la información ("se toman" mucho tiempo para contestar,...)
Dificultades en el mantenimiento de la atenciónDificultades fundamentalmente en la focalización de la atención.
Necesitan muchos cambios atencionales (levantarse, cambiar la postura, jugar con las manos, ocuparse en cosas...)No muestran problemas para estar períodos de tiempo largos con algo.
Se perciben como molestosPasan desapercibidos puesto que no molestan ni interfieren en el ritmo de la clase.
Curricularmente, en los primeros cursos de Ed. Primaria suelen avanzar adecuadamente.Generalmente muestran retrasos en el aprendizaje de las primeras habilidades (cálculo, lectura...)

En el trabajo directo con los escolares se observan claramente estas diferencias. Padres y profesores también las ven claramente diferenciadas. Hiperactividad e Inatención NO son lo mismo. Y no pueden tratarse de la misma manera.

¿Por qué muchos de los profesionales médicos no “se atreven” a diferenciarlos claramente en esos documentos que luego se convierten en Manuales de Diagnóstico? ¿Quién tiene el poder de decisión? ¿Los movimientos económicos de los laboratorios? Da mucho que pensar, desde luego… ¿Qué intereses puede haber en juego…?

Desde luego en mi mente, como profesional de la Educación, se me escapa…

Estas opiniones son fruto de mi formación y experiencia. Si se ha parado a leerlo y ha llegado hasta el final, me encantará si deja algún comentario y se pueda abrir un debate, que siempre es enriquecedor. ¡Muchas gracias por su atención!


Reyes Armada Arnau

Psicopedagoga Consultora.
Especialista en TDAs por el Grupo ALBOR-COHS
Directora del CIT-TDA Vva Pardillo.

 

 

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Author: Admin